Alex Torrez sentenciado de 28 a 60 años en prisión

“Le pide perdón a familia de difunta y dijo también se lo pide a Dios”

Por Joel Morales

El Informador

GRAND RAPIDS, MI

joel@elinformadorusa.com

Demostrando una mirada y actitud de tristeza, que tanto el juez, el novio y los padres de la difunta mujer que murió en el choque fatal en el que conducía Alex Torrez el año pasado reconocieron, fue sentenciado el joven hispano a pasar entre 28 y 60 años de prisión el martes, 9 de enero, en la Corte de Circuito 17 en Grand Rapids.

“Quiero decirles a ustedes que lo siento”, le dijo Alex a la familia de la mujer que murió instantáneamente en el accidente, el dolor visiblemente en su rostro y momentos antes de ser sentenciado. “Todas las noches le pido perdón a Dios”, también dijo.

Fue el 11 de marzo que Torrez, de 16 años de edad entonces, huía de la policía estatal a una velocidad que llegó a las 115 millas por hora por la Calle 52 en la ciudad de Kentwood, pasándose varios semáforos en rojo y finalmente impactando a un auto que manejaba Tara Oskam, de 21 años, alumna de la universidad Calvin en la intersección con la avenida Broadmoor, en el que murió la mujer como también David Torrez, de 15 años, su primo, que iba con él en el carro.

Entre lágrimas y durante nueve minutos, Chad Beisel, novio de la fallecida, quien dijo que el incidente ha sido una experiencia transformadora de vida, se dirigió a Torrez, quien en varias ocasiones limpiaba lágrimas de sus ojos, diciéndole que no tenía las palabras para poder describirle la cantidad de dolor que había ocasionado.

“Nunca tendré la oportunidad de ponerle un anillo en su dedo”, le dijo Beisel, y de los planes que tenía la pareja para casarse. “Lo que quiero que comprendas es que lo que sucedió impactó a muchas más vidas que la tuya, la de David y Tara, que ahora tienen que seguir sus vidas sin sus seres queridos a su lado”, agregó.

Su padre, Robert Beisel, le dijo a Torrez que todavía no puede creer lo que pasó y que en cualquier momento espera despertar de la pesadilla que está viviendo, y ver a su hija entrar por la puerta de su casa.

“Sé que como cristiano que soy, estoy supuesto a perdonarte, pero por ahora no puedo”, le dijo el hombre. La madre de la difunta, Deborah Oskam, sin embargo, le dijo, “Un día te voy a perdonar. Estoy trabajando en eso”.

El juez Paul Sullivan, quien llamó al incidente “una tragedia para todos”, dio a entender con sus palabras que fue una decisión difícil. Dijo que recibió decenas de cartas de ambas familias, del lado de la familia Torrez pidiendo clemencia, y de parte de la familia Oskam pidiendo justicia.

“A pesar de todas las malas decisiones que cometiste esa noche (11 de marzo), no creo que fue tu intención matar a tu mejor amigo (David Torrez) y a una persona completamente extraña”, le dijo el juez, antes de dictar la sentencia. “Con esta sentencia, todavía vas a poder salir de la prisión cuando tengas unos 45 años de edad y cuando seas todavía un hombre joven”, agregó, a lo que Torrez meneó la cabeza como respondiendo que entendía.

Durante la audiencia, hubo lágrimas en ambos lados de la galería en el salón de corte del juez Sullivan, que estuvo lleno a capacidad y donde más de 50 personas llenaron el lado del sentenciado como de igual manera, los padres, familiares y amistades de Oskam.

A la conclusión de la audiencia de sentencia, María Cerda, madre de Torrez no quiso hacer comentario, pero el abuelo del mismo, Benito Cerda, nos dijo que, aunque triste, su familia salió ganando.

“Por lo menos vamos a poder ir a visitarlo en donde vaya estar”, dijo el hombre mexicano. “La familia de la mujer no va a poder hacer eso porque ya no está con vida”, agregó.

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