Estados Unidos deja de ser atractivo para migrantes

Editorial por Luis Molina:

Siendo realistas, todos tenemos una pizca de perfil racial, que si es gordito, que si es flaquito, que es blanco, que es negro y la lista sigue y lo aceptemos o no, pero TODOS, en cierto momento de nuestras vidas, rallamos en cierto grado de discriminación.

Todos los que somos inmigrantes y venimos de otros países lo hemos experimentado, y no hay nadie que le ha tocado vivir en este país que, por el simple hecho de hablar español dentro de un restaurante, nos han echado una mirada de, cállate.

Estados Unidos está dejando de ser un país atractivo para los extranjeros, no quieren llegar y ser humillados, detenidos y deportados. Nos toca esperar y ver si Trump está deportando a más o a menos inmigrantes que Obama. Pero lo que sí sabemos es que el nuevo presidente le ha dado la autoridad a los agentes de inmigración para que detengan, revisen, arresten y deporten personas que tengan o no tengan record criminal. Eso es lo distinto de Obama.

El vivir con temor es como un barco querer cursar las aguas con el ancla puesta. Lo mismo sucede con miles de personas indocumentadas que radican en los EE. UU., salir a sus trabajos, la escuela, la tienda con un temor y sin saber si regresaran a sus hogares de nuevo.

A veces nos preguntamos ¿vale la pena vivir separados de la familia solo por ganar unos dólares? Bueno, para muchos la respuesta es clara, valen más los dólares que la familia, ya que muchas veces deportan a los padres y prefieren dejar a su familia aquí a la merced, y aunque quizás los dejan con algún familiar, con el trascurso de los años se perdió toda una oportunidad de poder ver crecer, jugar, acariciar y fomentar el amor de padres e hijos. En muchos de los casos ni se vuelven a ver.

Las necesidades básicas para uno poder vivir son muy pocas. Lo que pasa es que muchas veces no nos conformamos con lo que tenemos y queremos más. Cada día vemos familias separadas por el tema de la inmigración y mientras otras luchan por seguir en este país a como dé lugar. Aún más allá, algunas familias están dispuestas a refugiarse en una iglesia con sus hijos a fin de no ser deportados.

Ese es en parte un trauma psicológico donde cada padre de familia debe de tomar la decisión de si vale la pena vivir y exponer a sus hijos a tal cosa, aunque analizando bien las cosas, no vale la pena privar a nuestros hijos de su niñez, el poder jugar, y la realidad es que en nuestros países miles de niños viven y se crían sanamente sin tener que vivir refugiados en una iglesia.

United States is no longer attractive to migrants

Editorial by Luis Molina:
Being realistic, we all have a bit of racial profiling, that if he is chubby, that if he is skinny, that it is white, that it is black and the list goes on and we accept it or not, but ALL, at a certain moment of our lives, have a certain degree of discrimination.
All of us who are immigrants and come from other countries have experienced it, and there is no one who has lived in this country that, for the simple fact of speaking Spanish inside a restaurant, have received a look of, shut up.
The United States is no longer an attractive country for foreigners, they do not want to come here and be humiliated, detained and deported. We have to wait and see if Trump is deporting more or less immigrants than Obama. But what we do know is that the new president has given the authority to immigration officers to detain, review, arrest and deport people who have or do not have a criminal record. That’s different from Obama.
Living with fear is like a boat wanting to sail with the anchor down. The same goes for thousands of undocumented people who live in the US. To go to their jobs, school, shop with fear and without knowing if they will return to their homes again.
Sometimes we ask ourselves, is it worth living apart from the family just to earn a few dollars? Well, for many the answer is clear, the dollars are worth more than the family, since they often deport the parents and prefer to leave their family here at the mercy of ‘whatever’, and although they may leave them with some family members, as the years pass the opportunity to see them grow, play, caress and foster the love of parents and children, is lost. In many cases, they are never seen again.
The basic needs for somebody to be able to live are very few. What happens is that many times we do not settle for what we have and we want more. Every day we see families separated by the issue of immigration while others struggle to continue in this country any way they can. Even further, some families are willing to take refuge in a church with their children so they will not be deported.
That is partly a psychological trauma where each parent must make the decision whether it is worth living exposing their children to such a thing, although analyzing things well, it is not worth depriving our children of their childhood, their ability to play, and the reality is that in our countries, thousands of children live and grow up healthy without having to live in a church.

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