Lo que ArtPrize nos dejó

Por Leandro Robles

El ritmo del tránsito y de la gente en la ciudad han disminuido. Los que se quejaban del tránsito sonríen. Los que disfrutamos del arte nos apenamos. Poco a poco las galerías y lugares donde se exhibió arte comienzan a desinstalar todo y preparan sus nuevas exhibiciones. Ha terminado el concurso internacional de arte más grande del mundo.  Las ganadoras de los dos premios mayores de $200,000 cada una, fueron las obras “A. Lincoln” de Richard Schlatter (voto del público) y “The Heartside Community Meal” de Seitu Jones (voto del jurado experto).

La obra de Schlatter es un portarretratos realizado con monedas de 1 centavo del presidente Abraham Lincoln, figura importantísima que puso fin con la esclavitud en los EE.UU. La misma fue exhibida en el Hotel Amway Grand Plaza. Mientras que la obra de Jones es una obra compleja que reunió a 250 miembros de la comunidad en una cena en una mesa de 300 pies de largo. La comida que se sirvió fue saludable, hecha con productos de huertas locales, y allí se mostró los rituales de comidas de las culturas que permitieron el nacimiento de nuestra población tan diversa. La obra se completó con un video con la grabación de la comida que fue exhibido en el Instituto Urbano de Artes Contemporáneas (UICA).

La artista local, Sofía Ramírez Hernández, ganó uno de los premios del jurado en la Categoría de 2 Dimensiones. Su obra “Sofía Draws Every Day: Years 2, 3, and 4” fue exhibida en el ex taller mecánico de la Calle Rumsey y formó parte del proyecto de Cultura Collective en el Barrio Hispano. La obra consta de 1,096 dibujos en pequeños cuadros que fueron instalados en una pared. Sus dibujos hablan de todo, son confesiones, pensamientos, humor… en fin, tienen quizás el formato de un diario íntimo, que ella desea compartir con nosotros.

El artista Daniel Oropeza, de Costa Mesa, California, con su obra “Lux Maximus Fused Glass, Copper, Bronze and Metal”, ganó tanto el Premio al Artista Latino (presentado por el Centro Hispano del Oeste de Michigan), como el premio del público en la Categoría de 3 Dimensiones. La obra de grandes dimensiones estuvo exhibida en los jardines del Museo Público de Grand Rapids y muestra la figura de un caballo, realizado con vidrio fundido, cobre, bronce y metal. La obra es una escultura iluminada que brilla desde adentro.

Anoche me invitaron a una reunión para celebrar el paso de ArtPrize en nuestra ciudad. Claro que no faltaron las discusiones y el intercambio de opiniones. ¿Mereció ganar esta obra? ¿Ésta obra estuvo mejor que aquella otra? “A mi esto no me gusta nada”, dijo un invitado. “A mi me encantó lo que se mostró en la calle Rumsey”, dijo el dueño de casa. Yo escuchaba, sonreía, me enojaba y también opinaba. Pasó ArtPrize, pero espero que las conversaciones que giran en torno al arte (o a lo que no es arte) perduren, y nos lleve a una necesaria reflexión de que no podemos vivir sin arte en nuestras vidas. ¡Hasta el año que viene!

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