Ojos a la Carretera

Editorial por Luis Molina

El chirriar de las llantas seguido de un fuerte sonido de metal retorciéndose y gritos, es lo que sigue en la mayoría de los casos cuando alguien se distrae por segundos de mirar la carretera al conducir.

Últimamente la localidad y alrededores han tenido un aumento significativo de accidentes de tránsito. Aunque es verdad que las causas de un accidente son muchas, entre las principales razones siempre figuran: el no hacer caso de los señalamientos viales, conducción bajo los efectos del alcohol y el uso de dispositivos móviles mientras se conduce. En una sociedad dónde el uso de smartphones y muchos aparatos electrónicos es fundamental para realizar las actividades diarias; es verdad que cuesta mantenerse alejado por unos minutos de los dispositivos. Sin embargo, a veces se nos olvida que no es posible realizar dos cosas a la vez y conducir mientras se habla por teléfono e incluso mandar mensajes de texto es una pésima idea y una buena manera de terminar en el hospital con graves lesiones e incluso en el cementerio.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren cerca de 1.3 millones de personas entre 15 y 29 años de edad por percances automovilísticos. Lo que equivale a 2 muertes cada minuto. En cierto sentido, por el volumen de víctimas que cobran este tipo de incidentes son equiparables con una epidemia.

En Estados Unidos estudios recientes revelaron un aumento del 14.4% en accidentes viales. Los casos de mayor mortandad se registraron entre peatones, ciclistas y motociclistas, todos los cuales son relativamente fáciles de perder de vista detrás del volante para un conductor que mira un mensaje de texto.

Nadie puede conocer el dato exacto de cuántas de esas muertes están relacionadas con los conductores que hacen una llamada rápida o envían mensaje de texto. De ahí la importancia que hagamos conciencia sobre el uso de dispositivos mientras conducimos. Recordemos que aun manejando concentrados al cien por ciento estamos expuestos a tener un accidente por causas ajenas a nuestro modo de conducir. Ahora si le agregamos un distractor o hacemos caso omiso a las señales de tránsito el resultado no será nada favorable ni para nuestra integridad física ni mucho menos para nuestros acompañantes.

Queridos lectores recordemos que está por entrar el invierno y las carreteras se vuelven más peligrosas por el hielo. Pongamos nuestro grano de arena en la prevención de los accidentes viales, prestemos atención a los lineamientos de tráfico y evitemos el uso del celular al manejar.

La vida es muy valiosa y frágil. No nos expongamos al conducir para no ser parte de las estadísticas de accidentes fatales.

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