Texas ejecuta al primero de dos presos programados en 24 horas

Washington, 27 sep (ELINFORMADORUSA/EFEUSA).- El estado de Texas acabó ayer con la vida de Troy Clark -el primero de dos presos a los que pretende ejecutar en un plazo de 24 horas-, que fue condenado a muerte por matar a una mujer en 1998.
A Clark, blanco de 51 años, lo declararon muerto a las 18.36 hora local (19.36 ET) tras recibir una inyección letal en la prisión de Huntsville -cercana a Houston-, según notificó el Departamento de Justicia Criminal de Texas.

Sus últimas palabras fueron: “No soy yo quien maté a Christina, pero lo que sea que os haga felices”.
En el momento del crimen -mayo de 1998-, Clark vivía con su entonces novia, Tory Bush, y ambos traficaban con drogas.
Christina Muse era por ese entonces una de sus clientas, pero el 19 de mayo de 1998 Clark la secuestró, torturó con una pistola eléctrica, le ató las manos y tobillos con cinta adhesiva y la encerró en un armario, y finalmente la golpeó con una tabla y la ahogó en una bañera. Todo ello con la colaboración de Bush.

Después escondió el cuerpo en un barril con cemento que arrojó en un terreno rural dentro de la propiedad en la que vivía en Tyler, al este de Dallas.
Las autoridades encontraron el barril pasados cuatro meses gracias a Bush, que confesó lo sucedido tras ser detenida por delitos no relacionados.

Bush dijo que Clark la mató porque pensaba que Muse estaba hablando de sus trapicheos con drogas con demasiada gente.
Durante el juicio celebrado en el año 2000, otros testigos dijeron que Clark había matado al menos a otras dos personas, incluyendo un hombre cuyo cuerpo se encontró en una fosa séptica cercana a donde había arrojado a Muse.
Clark fue condenado a muerte, mientras que Bush, a cambio de su cooperación con las autoridades, recibió una pena de 20 años de cárcel y ya ha sido liberada.

El hoy ejecutado siempre defendió su inocencia y sus abogados se quejaban de que la única prueba de los fiscales fue la confesión de Bush, aunque las apelaciones no fructificaron.
“La sentencia a muerte de Clark es producto de un testimonio en gran parte no corroborado de una cómplice incentivada”, dijo David Dow, el abogado del reo, hace unos días ante la Junta de Perdones de Texas, que denegó una permuta de la condena.
La de Clark fue la novena ejecución del año en Texas y la número diecisiete en todo el país.
Desde que el Tribunal Supremo restituyó la pena de muerte en 1976, en Estados Unidos han sido ejecutadas 1.482 personas, la mayoría -554- en el estado de Texas.
También Texas tiene previsto ejecutar este jueves a Daniel Acker, blanco de 46 años condenado a muerte por matar a su novia.

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