Una lástima que muchos jóvenes no piensen antes de actuar

Editorial por Luis Molina

Es lamentable como las malas decisiones que tomamos o los actos negativos que cometemos no solo pueden afectar nuestras vidas, sino también a nuestros seres queridos y amigos.

Esta semana estuvimos presentes en la sentencia del joven Andy González, quien fue condenado a pasar el resto de su vida en prisión por asesinato.

Es una lástima que con toda una vida por delante, el joven la arruinara de esa manera. Con solo 23 años de edad, tendrá que pasar el resto de sus días bajo las sombras, viviendo en la prisión, privado de su libertad para convivir con su familia, abrazar a sus seres queridos o divertirse con sus amigos.

Uno se pregunta ¿vale la pena todo esto, solo por un acto de violencia y muerte? Claro que no, en muchas ocasiones los jóvenes que realizan este tipo de crímenes o delitos, no se dan de cuenta del grave problema en que se metieron, hasta después de haberlo cometido.

Por otra parte, el dolor que causan a sus seres queridos es terrible. Regularmente, toda madre y padre que aman a sus hijos, no los quieren ver sufrir. De modo que ni siquiera podemos imaginarnos el dolor de la madre de Andy, al saber que su hijo pasará el resto de sus días encerrado en una prisión.

Por otro lado, D’Andre Bullis Sr. perdió la vida, el caso fue devastador. Una madre joven tendrá que criar a sus hijos sin un padre para ellos, no hay palabra para describir el sufrimiento de la familia.

Estos casos destrozan a familias completas, aunque con el tiempo se supera las heridas, las cicatrices quedan de por vida. Siempre habrá días en los que se llore al fallecido, y también al que está en prisión.

Esperamos que otros jóvenes al ver estos ejemplos en los medios de comunicación. Les sirvan de lección y piensen dos veces antes de actuar de manera errónea, y mediten que no solo a ellos mismos se perjudican sino también a sus familiares.

Lo que uno este sembrando eso va a cosechar y no podemos sembrar tomate y esperar cosechar una sandía. Pasa lo mismo con nuestros actos, si estamos procurando la maldad, no esperamos que nos vaya bien. Con este pensamiento concluimos la editorial de la semana: jóvenes piensen en las consecuencias antes de actuar.

 

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