
Opinión por Héctor Loya
La crianza de los hijos es un tema muy importante en estos tiempos, toda persona que llega a la edad, situación económica adecuada, madurez y, por supuesto, el deseo de tener hijos, e incluso desde edades más tempranas, se enfrenta a esta gran incógnita ¿Cómo voy a criar a mi hijo o a mis hijos?
Ya sea gracias a nuestros padres o a nuestros abuelos, sabemos que en generaciones pasadas la crianza de los hijos no solía ser un tema que se analizara profundamente o que se planeara con anticipación. Ser capaz de cubrir sus necesidades era suficiente o, en algunos casos de padres más indiferentes, solamente con darles alimento, un hogar, vestimenta y la posibilidad de ir a la escuela, era todo el trabajo que los padres debían cumplir con sus hijos. Los hijos no eran más que la consecuencia natural de un matrimonio.
Con el paso del tiempo, la crianza de los hijos se ha vuelto una preocupación no solo de matrimonios, sino también de toda la sociedad en general, pues se entiende que los hijos de las generaciones actuales serán la sociedad que se tendrá en un futuro. Ya no se trata simplemente de tener hijos porque es una etapa por las que casi toda persona debe pasar, ahora es amar a un hijo, criarlo, educarlo, hacerlo feliz y protegerlo de todo lo que pueda dañarlo. Pero, ¿qué tan lejos han llegado estos deseos? ¿Cuánto daño le está haciendo a los niños este deseo obsesivo de parte de algunos padres de hacerlos felices y protegerlos de cualquier cosa? ¿Qué tanto tiempo están dispuestos los padres a dedicarle a la crianza de sus hijos y no solo a mantenerlos distraídos?
Uno de los más grandes problemas de los padres criando a sus hijos es la sobreprotección. Este deseo obsesivo de los padres, ya sea por amor o por temor, de que sus hijos sufran, se lastimen o lloren, los lleva a hacer todo lo que está en su poder para evitarle situaciones desagradables e incluso llegan a aislar al niño del resto del mundo con tal que no pase ni un instante de su vida sin ser feliz.
El deseo de hacer feliz a sus hijos es un deseo completamente normal e incluso una obligación que todo padre amoroso debe tener como objetivo principalmente durante la infancia de sus hijos. Pero siempre debe tomarse en cuenta que hacer feliz a un niño no significa darle todo lo que este pida y desee.
Todos los seres humanos tenemos una tendencia hacia el egoísmo, manifestada de manera diferente y dependiente del temperamento de cada persona; pero es un hecho que es una característica que todos los seres humanos tenemos y comienza desde una edad muy temprana.
En conclusión, la crianza de los hijos, como ya se mencionó antes, es un concepto que ha ido cambiando a lo largo del tiempo y depende también de la personalidad del niño. Pero es un hecho que hay algunos aspectos básicos que no deben dejar de tomarse en cuenta, no solo con el fin de que estos sean felices, sino también por el bien futuro de la sociedad. El amor de los padres no debe nunca ser la excusa para crear futuros ciudadanos que no perjudiquen la sociedad.