Aumento en los aranceles un balazo en el pie

Editorial Por Héctor Loya

n la semana se vivió una de las situaciones más tensas en las relaciones diplomáticas y comerciales entre México y Estados Unidos, ya que el presidente Donald Trump amenazó con aumentar hasta en un 25 % los aranceles a los productos que llegan desde México puesto que el país vecino no frena el flujo migratorio masivo que pretende llegar al país norteamericano. Esta noticia desató el caos entre los empresarios mexicanos los cuales experimentaron una caída considerable en la bolsa de valores debido a esta noticia y la moneda americana se posicionó sobre el peso arriba de los 20 pesos por dólar.

Esta situación ha desatado el caos en el país de los mexicanos, pero lejos del desconcierto que esto está generando tal decisión podría no ser del todo beneficiosa ni la más acertada para Estados unidos. Y algunos expertos en economía consideran que el presidente Donald Trump podría estarse dando un balazo en el pie, lo cual le podrá hacer cojear por una decisión premeditada e infundada en el coraje.

Si así como lo escuchó la decisión del mandatario estadounidense podría ser más perjudicial para su propio país que para sus vecinos y la evidencia es muy clara, al imponer un impuesto de este tipo los consumidores en Estados Unidos serán quienes paguen el aumento de precio de los productos mexicanos que llegan a su mercado, sobre todo automóviles, maquinaria, instrumentos médicos, además de productos agrícolas como verduras y frutas.

Según la voz de los expertos los importadores de productos y alimentos no van a absorber los incrementos, sino que aumentaran el costo de los mismos para trasladar al consumidor a que lo pague mediante la compra de un producto más caro.

Ahora con la imposición de aranceles, México tiene de dos caminos. El primero es una oportunidad para mirar hacia otros países o regiones y sacar provecho de los 12 Tratados de Libre Comercio que tiene con 46 países o en su defecto otro camino sería el fortalecer su mercado interno y regresar al modelo de sustitución de importaciones, de esta manera los mexicanos no dependerían de Estados Unidos y comprarían sus productos a un menor precio, situación que no le conviene para nada a Trump.

Ante este problema la solución solo dependerá de los gobiernos entre los países vecinos y que tan buenas sean sus negociaciones en las cuales deberán evitar afectar lo menos posible a las poblaciones que representan.

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