
Por Melisa Utz
Cuando una pareja decide divorciarse o separarse, uno de los temas más importantes y a veces complicados es qué hacer con la propiedad que tienen en común, especialmente si tienen una casa.
Legalmente, la manera en que se divide la propiedad depende mucho de las leyes del estado donde viven. En Michigan, por ejemplo, se aplica el concepto de «división equitativa», que significa que los bienes se dividen de manera justa, aunque no siempre sea 50/50. El juez evalúa factores como cuánto tiempo estuvieron casados, quién contribuyó más económicamente, y las necesidades de cada persona.
Si la casa es parte del patrimonio marital, generalmente debe venderse o un cónyuge puede comprar la parte del otro para quedarse con la propiedad. En caso de no llegar a un acuerdo, el tribunal puede ordenar la venta y dividir el dinero entre ambos.
Además, si hay una hipoteca, ambos siguen siendo responsables del pago mientras la propiedad siga a nombre de ambos, lo que puede afectar el crédito de ambos si no se maneja correctamente. Es muy importante que, durante un divorcio o separación, ambas partes consulten con un abogado y, si están listos para vender o refinanciar, con un agente de bienes raíces que entienda la situación para asesorar en el mejor camino a seguir.
Separarse es un proceso emocional, pero manejar bien la parte legal y financiera evita problemas futuros y asegura que cada quien pueda seguir adelante con estabilidad.
Si estás pasando por esta situación y necesitas ayuda para entender cómo manejar la propiedad, no dudes en contactarme para una consulta gratis al 616-644-1685. Síguenos en Instagram, Facebook o TikTok en @utz4homes.





































