
Opinión por Héctor Loya/ El Informador
La inteligencia artificial (IA) ya no es una promesa futurista, es una amenaza concreta para miles de trabajadores, especialmente jóvenes profesionales y empleados de nivel inicial.
Es un hecho que la IA está cerrando las puertas del mercado laboral a los jóvenes, cuando se lanzó ChatGPT en EU cayó 16% el número de empleos para personas de 22 a 25 años en sectores expuestos a la IA, como desarrollo de software, servicio al cliente y traducción.
El caso más grave es el de los programadores recién graduados, en julio pasado había casi 20% menos puestos de nivel inicial que en 2022, lo que significa que el primer peldaño de la carrera profesional está siendo eliminado por la IA, mientras que los veteranos permanecen en sus empleos, la IA arrasa con trabajos rutinarios de oficina y empleos de entrada en tecnología.
El dato prende alarmas, más donde la situación del empleo juvenil ya es crítica, donde los salarios de los recién graduados suelen ser bajos, y las posibilidades de acceder a un puesto estable están cada vez más limitadas.
Ahora, la irrupción de la inteligencia artificial amenaza con profundizar esta precariedad, impactando de lleno en sectores como finanzas, derecho, tecnología, marketing, diseño y consultoría. Estos empleos, tradicionalmente ocupados por jóvenes que buscan su primera experiencia laboral, están siendo reemplazados por sistemas de IA que realizan tareas como análisis de datos, redacción de informes, gestión de proyectos e incluso atención al cliente.
Los primeros en sentir el impacto de la automatización serán los empleados de finanzas, derecho, tecnología, marketing y áreas administrativas en general. La IA está tomando tareas como la redacción de informes, el análisis de grandes volúmenes de datos, la atención al cliente, la creación de textos y hasta la programación básica.
Si bien la automatización promete aumentar la productividad y generar nuevos empleos en sectores especializados, lo cierto es que los puestos más afectados son los de entrada, donde los sueldos son más bajos y la competencia es feroz.
El desafío es enorme, se debe reformar el sistema educativo, actualizar los programas de formación técnica y profesional, y generar políticas públicas que protejan a los trabajadores más vulnerables, en un contexto donde los salarios ya están en el piso y las oportunidades son cada vez más limitadas.
El mensaje es claro, la IA amenaza con cerrar el acceso al mercado laboral para millones de jóvenes en el mundo, pero al mismo tiempo abre un corredor de oportunidad, la cuestión es si el país donde se vive sabrá aprovechar esta ventana para capacitar a su población y escalar en la cadena de valor, o si quedará atrapado en muchas tareas de bajo valor agregado al servicio de la IA.






































