Inicio Sin categoría El miedo que muchos inmigrantes cargan en silencio

El miedo que muchos inmigrantes cargan en silencio

3
0

Editorial por Luis Molina

Hay miedos que no se cuentan. No aparecen en las redes sociales, no siempre se hablan con los amigos y muchas veces ni siquiera se mencionan dentro de la propia familia.

Es el miedo de muchos inmigrantes que cada mañana salen a trabajar, llevan a sus hijos a la escuela y tratan de vivir una vida normal, mientras en el fondo de su mente existe una pregunta: ¿qué pasaría si algún día no regreso a casa?

Las noticias sobre deportaciones, redadas y cambios en las políticas migratorias no solamente son titulares. Para muchas familias representan preocupación, incertidumbre y noches sin dormir.

Cada noticia puede provocar una llamada a los familiares. Un mensaje en el teléfono. Una conversación entre esposos. Una pregunta de un hijo que quizá todavía no comprende completamente lo que está sucediendo.

Y ese miedo no siempre significa que alguien haya cometido un delito.

Muchas veces es simplemente el temor de perder la vida que, con años de sacrificio, se logró construir.

Hay padres que piensan en sus hijos. ¿Qué pasaría con ellos? ¿Tendrían que quedarse? ¿Tendrían que irse? ¿Quién los cuidaría?

Hay familias que han comprado una casa, tienen un empleo, pagan impuestos y han construido una comunidad, pero todavía sienten que su futuro puede cambiar de un momento a otro.

Lo más difícil de ese miedo es que se vuelve parte de la rutina.

Se piensa antes de salir de casa. Se comenta cuando aparece una noticia. Se siente cuando circula un rumor en Facebook o WhatsApp.

Y aunque no todos los rumores son ciertos, el temor que provocan sí puede ser muy real.

ARTICULOS RELACIONADOS   Congresistas de EE.UU. aprueban billonario paquete de ayuda por COVID-19

Por eso, detrás de cada cifra de deportaciones y detrás de cada noticia migratoria hay personas. Hay madres, padres, hijos, abuelos y familias que intentan seguir adelante mientras cargan una preocupación que muchas veces prefieren guardar en silencio.

La comunidad inmigrante no pide que se ignore la ley. Pide, como cualquier otra persona, poder entender qué está pasando y tener la oportunidad de vivir sin sentir que cada día puede cambiarlo todo.

Porque nadie debería acostumbrarse a vivir con miedo.

Y quizá esa sea la parte de la historia migratoria que menos aparece en las noticias: el miedo silencioso de quienes solamente quieren trabajar, cuidar a sus familias y regresar a casa al final del día.