
Opinión por Héctor Loya
En muchos estados de EE. UU., hay acceso a buena infraestructura, servicios públicos eficientes, tecnología avanzada, variedad de productos, opciones laborales, seguridad jurídica y empleos muy bien remunerados.
Sin embargo, cada vez es más difícil poder sobrevivir día a día. A medida que pasa el tiempo se complica poder alquilar un lugar donde vivir y es más difícil poder ir a un doctor principalmente los que no tienen un seguro médico, y todo esto es especialmente caro en ciudades como Nueva York, San Francisco o Los Ángeles.
Aunque el costo de vida es elevado, muchas personas consideran que la calidad de vida y las oportunidades compensan ese costo. En ocasiones se logra un ingreso estable pero la realidad es que la mayoría de las personas van luchando para sobrevivir un día a la vez.
El costo de vida es especialmente alto para inmigrantes recientes o personas con trabajos mal remunerados. Algunos desafíos son rentas muy caras, no contar con seguro médico y cuando se requieren servicios de salud es extremadamente costosos.
Las personas que nunca han emigrado al país de las barras y las estrellas aún sueñan en que si un día llegaran podrían salir de la pobreza que vienen en su país de origen, pero la realidad es que muchos despiertan de ese sueño al llegar al país y se dan cuenta de que las cosas no son como se las imaginaban o les contaban.
Se topan con trabajos muchas veces mal pagados, viven en soledad, en un sótano de una casa y con la incertidumbre a ser deportados hoy en día.





































