
Por Hugo O. Zamora F.
Instituto Crece Latino
Primera de tres partes
En mi camino como consultor y coach de empresas familiares, he aprendido que la clave para que estos negocios perduren radica en tener la visión y la decisión de prevenir situaciones a tiempo.
A menudo, la problemática familiar se aborda cuando ya vislumbran las primeras peleas, lo que termina por afectar los vínculos afectivos, las finanzas y el desempeño comercial. A tiempo significa “antes de que sea tarde y terminan todos distanciados”. Si se llega a esa instancia, nadie gana y se corre el riesgo de perderlo todo.
Por ello, considero fundamental darse el espacio para conversar y alinearse, como mínimo, en estos tres ejes:
1. El futuro del negocio familiar
¿Qué metas en común tenemos? ¿Hacia dónde vamos y cómo nos vemos en 5, 10 o 15 años?
¿Qué metas personales tienen los miembros, con independencia de la empresa? Para el buen clima de trabajo, es vital que los familiares puedan “oxigenarse” fuera del negocio (capacitarse, hacer deporte, ocio o integración familiar).
¿Cómo se dará seguimiento a las acciones a cumplir?
2. Cómo se distribuye la propiedad
¿De quién o quiénes es la propiedad actualmente?
¿Qué parte les corresponderá a los hijos? ¿Y a los hijos que no trabajan en el negocio?
¿Dónde se estipula y cómo se hará el reparto? ¿Cuándo?
3. Qué roles cumplirán los familiares
¿Cuáles son las aptitudes, gustos y preferencias de cada miembro?
¿Cómo hacemos para que cada uno ocupe el rol donde tenga mejor actitud y aptitud? ¿Cómo se desarrollará?
¿Qué pasa si un hijo o primo quiere hacer algo distinto? ¿De qué manera conserva su parte de la propiedad?
¿Cómo se recompensa económicamente a los que sí deciden formar parte activa?
¡Hasta la próxima semana!
Por Hugo O. Zamora F.
Consultor y Coach
Instituto Crece Latino








































