El Acoso Cibernético es un Crimen

Abogada Raquel Salas Guzman

n el año 2011 la ley Matt Epling Safe School Law, hizo oficialmente ilegal en Michigan el acosar a otros, al obligar a las escuelas a implementar una política anti-acoso. Matt Epling era un estudiante de 14 años de edad de octavo grado en Michigan, quien se suicidó después de haber sido intimidado en un ritual de novatadas antes de empezar la escuela secundaria. Esta ley obliga a las escuelas a disciplinar a  intimidadores y proporcionar seguridad a los testigos y espectadores del acoso, con el fin de denunciar el problema y acabar con él.

Con el auge de las redes sociales, el acoso en línea a menudo puede ser más devastador que la intimidación en persona. Un acosador cibernético no tiene que confrontar a su víctima para acosarla. Pueden usar el Internet para atormentarla en cualquier momento. El anonimato que proporciona la red de internet, junto con el uso de nombres falsos, permite a los intimidadores ser aún más crueles con sus víctimas. Los acosadores cibernéticos pueden dirigirse a sus víctimas a través de mensajes privados en los que no hay espectadores.

Los mensajes que se publican en público pueden resultar aún más dañinos. En el pasado, los únicos testigos del acoso eran las personas que se encontraban en los alrededores en el momento justo en que pasaban. Actualmente mediante el acoso cibernético, toda persona con acceso a los medios de comunicación, puede ser testigo de los actos intimidatorios. Anteriormente, no existía una ley estatal que abordara el ciberacoso. Esto se convirtió en noticia en 2015, cuando una niña de 13 años de Grand Rapids, se suicidó después de un constante acoso en línea. En ese momento, no se podían presentar cargos contra quienes la acosaban, ya que las publicaciones en los medios sociales no conllevaban responsabilidad penal.

Es por ello que se promulgó la ley de acoso cibernético que define el acto como un mensaje o mensajes en un foro público en línea dirigido a una persona, cuya intención es amenazar para provocar en la víctima temor de daño, muerte o violencia. La primera ofensa de ciberacoso es, según la ley, un delito menor que resulta en un máximo de 93 días en prisión y una multa de $500 dólares. Una persona reincidente de acoso cibernético puede ser acusada de un delito grave, con una sentencia máxima de cinco años de prisión, junto con una multa de $5,000 dólares. Si el acoso cibernético causa la muerte de la víctima, el agresor podría enfrentar diez años de prisión además de una multa de $10,000 dólares.

Si usted o alguien que conoce ha sido acusado de acoso cibernético, no hable con la policía sin primero hablar con un abogado. Llámenos a las oficinas de Avanti Law para hacer una cita con la abogada Raquel Salas Guzman, llamando al 616-257-6807.

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