
¿Y si el fundador del negocio familiar fallece? ¿Qué crees que pueda pasar con el negocio?
Esta es una situación a la que muy pocas familias le prestan atención y, cuando sucede, sobrevienen los conflictos graves.
Esto es un recordatorio de que todos nosotros, independientemente de lo que hayamos logrado y de lo que hayamos construido para nosotros mismos, nuestras familias y la sociedad, somos mortales.
Saber esto, por supuesto, ayuda solo un poco a lidiar con el dolor y con las decisiones empresariales que hay que tomar cuando muere un miembro de la familia. Ya sea que se trate de la cabeza del hogar o de otro familiar relacionado con el negocio, cualquier fallecimiento puede alterar la vida familiar, propiciando que la empresa se tambalee o que se inicien disputas para definir quién dirigirá el negocio. Tanto en México como en Estados Unidos, principalmente en el mercado hispano, no se suele prestar atención ni hacer lo necesario para evitar estos conflictos.
Como consultor de empresas familiares, he vivido estas situaciones con clientes que no planearon y, menos aún, previeron que podrían suceder estos tristes escenarios.
¿Cómo deben afrontar las empresas familiares un acontecimiento emocional tan fuerte?
En primer lugar, hay que planear qué puede pasar con la muerte del fundador con mucha antelación; el no hacerlo es una mala práctica empresarial.
Muchas personas posponen la elaboración de estos planes, ya que no quieren pensar en la muerte ni propiciar posibles tensiones familiares hasta que sea absolutamente necesario. Sin embargo, la planeación ante el fallecimiento es como cualquier otro tipo de estrategia empresarial. Normalmente, los miembros de la familia no quieren tocar este tema porque se puede pensar que alguien se quiere adueñar del negocio; pero es mejor hacer lo necesario en vida que tener que resolverlo más adelante, empezando de cero en momentos de mucho estrés o presión de tiempo.
Al realizar esta planeación y tomar las acciones necesarias de forma anticipada, hay que tener en cuenta a cada miembro de la familia, incluidos los que están conectados indirectamente a la empresa a través del matrimonio. La mejor manera de honrar al fallecido y a los suyos es dedicar atención a los asuntos corporativos, ¡ya que el negocio familiar es el patrimonio de la familia!
¡Hasta la próxima semana!
Por Hugo O. Zamora F. Coach
Instituto Crece Latino










































