Inicio OPINION EDITORIALES Las manos hispanas, también son manos que sostienen a Michigan

Las manos hispanas, también son manos que sostienen a Michigan

5
0

Opinión por Luis Molina

Cada temporada de cosecha, los huertos de Michigan se llenan de trabajadores que realizan una labor indispensable para que las manzanas lleguen del árbol a nuestras mesas. Muchos de ellos son hispanos.

Pero la presencia de la comunidad hispana en la fuerza laboral de Michigan va mucho más allá de las pizcas. Está en los campos, en la construcción, en las fábricas, en los restaurantes, en la limpieza, en el mantenimiento y en muchos otros sectores que forman parte de la vida cotidiana del estado.

En el caso de la agricultura, la realidad es especialmente evidente durante la temporada de cosecha. Recoger manzanas requiere jornadas físicamente exigentes, trabajo repetitivo y disposición para laborar durante periodos relativamente cortos pero intensos.

Y aquí surge una realidad que durante mucho tiempo se ha discutido poco: hay trabajos para los que los empleadores tienen dificultades para encontrar suficientes trabajadores estadounidenses disponibles.

Eso no significa que “los estadounidenses no quieran trabajar”. Esa afirmación sería demasiado simplista. Existen estadounidenses que trabajan en estos sectores y que realizan labores agrícolas, de construcción y manufactura.

Pero también es cierto que determinadas actividades, particularmente los trabajos agrícolas temporales y físicamente demandantes, dependen en gran medida de trabajadores inmigrantes.

El programa federal H-2A es un ejemplo de esa necesidad. Este sistema permite a los agricultores contratar temporalmente trabajadores extranjeros cuando no encuentran suficientes trabajadores estadounidenses disponibles para realizar determinadas labores agrícolas.

Y Michigan no es la excepción. Cuando llega la temporada de manzanas, los trabajadores hispanos se convierten en una pieza fundamental de la cadena que permite que la cosecha salga adelante. Mientras unos recogen la fruta, otros trabajan en el empaque, transporte, mantenimiento y procesamiento.

ARTICULOS RELACIONADOS   El Acoso Cibernético es un Crimen

Pero la historia no termina en los huertos. Está también en las obras de construcción.

Está en quien coloca ladrillos, instala techos, trabaja con concreto, pinta una casa, instala pisos o participa en la remodelación de un edificio.

Está en las fábricas donde se requieren largas jornadas y labores físicas. Está en los restaurantes, hoteles, servicios de limpieza y mantenimiento.

En otras palabras, la presencia hispana no puede entenderse únicamente desde la agricultura. La economía de Michigan también se ha construido, literalmente, con manos hispanas.

Y aquí está la contradicción que deberíamos discutir como sociedad.

Durante años, algunos sectores han cuestionado la presencia de los inmigrantes, mientras que al mismo tiempo muchas industrias dependen de su trabajo.

Queremos las manzanas en los supermercados, las casas construidas, los restaurantes funcionando y los servicios disponibles.

Pero pocas veces nos detenemos a preguntar:

¿Quién hizo ese trabajo?

La respuesta muchas veces será un trabajador hispano.

Por eso esta temporada de manzanas debería servir para mirar más allá de la fruta. Cada caja representa una cadena de trabajo y, dentro de ella, miles de personas que realizan labores que son indispensables para la economía.

No se trata de idealizar ni de negar los problemas que existen en materia migratoria. Se trata de reconocer una realidad económica.

Michigan necesita trabajadores y los trabajadores hispanos han demostrado durante décadas que están dispuestos a ocupar empleos que tienen dificultades para cubrirse.

La próxima vez que compremos una manzana de Michigan, quizá valga la pena pensar en algo más que en su sabor.

Pensemos en el trabajador que estuvo bajo el sol, que subió una escalera, que cargó una caja y que pasó horas recorriendo un huerto.

ARTICULOS RELACIONADOS   Los requisitos para encontrar trabajo en Michigan ya no son los mismos de la pandemia

Y pensemos también en el trabajador que al día siguiente estará en una construcción, una fábrica, un restaurante o cualquier otro lugar donde su trabajo sea necesario.

Porque la historia de la comunidad hispana en Michigan no se escribe solamente en los campos.

También se escribe con cemento, acero, herramientas, maquinaria y esfuerzo.

Y quizá llegó el momento de reconocer que muchas de las cosas que damos por sentadas todos los días llevan detrás el trabajo de manos que, en muchos casos, hablan español.