Inicio OPINION EDITORIALES Estamos criando niños con demasiadas pantallas y muy poco tiempo

Estamos criando niños con demasiadas pantallas y muy poco tiempo

14
0

Opinión por Héctor Loya

Hay una escena que cada vez resulta más común: una familia sentada a la mesa, pero cada integrante está mirando una pantalla distinta. El niño tiene el celular o la tableta en las manos; mamá revisa sus redes sociales y papá responde mensajes. Todos están juntos, pero nadie parece estar realmente presente.

Y quizá ese sea uno de los problemas silenciosos de nuestra época: estamos rodeados de tecnología, pero cada vez tenemos menos tiempo para estar verdaderamente con nuestros hijos.

No se trata de demonizar los teléfonos celulares, las tabletas o los videojuegos. La tecnología también puede enseñar, entretener y conectar. El problema aparece cuando la pantalla deja de ser una herramienta y comienza a convertirse en la niñera, el compañero de juegos, el consuelo y hasta la forma principal de mantener tranquilo a un niño.

A veces resulta más fácil entregar un teléfono que escuchar una pregunta. Es más sencillo poner una caricatura que jugar unos minutos. Es más cómodo permitir otro video que sentarnos a conversar.

Pero la infancia no se repite. Nuestros hijos no van a recordar cuántas horas tuvieron internet ni cuántos videos vieron. Recordarán —o extrañarán— las tardes en que alguien jugó con ellos, las conversaciones antes de dormir, las comidas familiares, las historias que les contaron y la atención que recibieron cuando necesitaban ser escuchados.

También debemos hacernos una pregunta incómoda: ¿realmente son los niños quienes pasan demasiado tiempo frente a las pantallas?

Porque muchas veces exigimos que nuestros hijos dejen el celular mientras nosotros no podemos soltar el nuestro.

Queremos que lean, pero nos ven deslizando videos. Queremos que conversen, pero estamos pendientes de una notificación. Queremos que salgan a jugar, mientras nosotros permanecemos frente a otra pantalla.

ARTICULOS RELACIONADOS   ¿Una mujer debe ir a la cárcel cuando asesina a su marido por abusar de su hija o hijastra?

Los niños aprenden mucho más de lo que hacemos que de lo que les decimos.

No necesitamos regresar a un mundo sin tecnología. Necesitamos recuperar algo mucho más sencillo: el tiempo de calidad.

Una comida sin celulares. Una caminata. Un juego de mesa. Leer juntos. Escuchar cómo les fue en la escuela. Preguntarles qué les preocupa. Abrazarlos. Estar ahí sin mirar constantemente el teléfono.

Porque quizá algún día nuestros hijos tendrán sus propios teléfonos, sus propias responsabilidades y sus propias familias. Y entonces comprenderemos que el verdadero lujo que pudimos darles no fue el dispositivo más moderno.

La infancia necesita tecnología, sí. Pero necesita mucho más de nosotros.

Y antes de preguntarnos cuánto tiempo pasan nuestros hijos frente a una pantalla, quizá deberíamos preguntarnos algo más difícil:

¿Cuánto tiempo estamos realmente presentes cuando ellos están frente a nosotros?