
MICHIGAN, EEUU.- Por Héctor Loya/ El Informador
Una de las asesinas más recordadas en la historia criminal de Michigan busca ahora recuperar su libertad. Gwendolyn Graham, condenada a cadena perpetua por el asesinato de cinco ancianas en la residencia Alpine Manor de Walker durante la década de 1980, presentó una solicitud de clemencia alegando que es inocente y que su juicio estuvo marcado por irregularidades.
El caso volvió a generar indignación entre familiares de las víctimas. La hija de una de las mujeres asesinadas declaró públicamente que luchará para evitar que Graham salga de prisión y lanzó un duro mensaje contra la convicta: “Puede pudrirse en el infierno”.
Graham y su entonces pareja y compañera de trabajo, Catherine Wood, laboraban como asistentes de enfermería en Alpine Manor cuando ocurrieron las muertes. Según las investigaciones, las víctimas eran mujeres de edad avanzada que fueron asfixiadas mientras permanecían bajo cuidado médico.
Las autoridades señalaron que los crímenes ocurrieron en 1987 y que el caso salió a la luz luego de que Wood confesara los asesinatos y testificara contra Graham como parte de un acuerdo judicial. En 1989, Graham fue encontrada culpable de cinco cargos de asesinato y recibió múltiples sentencias de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Ahora, casi cuatro décadas después, Graham sostiene que nunca existieron pruebas físicas directas que demostraran los homicidios y asegura que las acusaciones estuvieron basadas principalmente en testimonios. Sin embargo, familiares de las víctimas consideran que liberar a la ex enfermera sería una falta de respeto para quienes murieron en el asilo.
El caso de Alpine Manor continúa siendo uno de los episodios criminales más impactantes en la historia de Michigan y todavía despierta fuertes emociones entre sobrevivientes y familiares.









































