El Futbol y el amor, de la mano

Por: Miguel Ángel/El Informador

Wyoming, MI.-
ALUDOS INFORMADOS amigos…  Me pregunto qué provoca que un grupo numeroso de aficionados al futbol, como por ejemplo los del Cruz Azul y los del Veracruz, cuyos equipos han tenido un mal desempeño en los últimos meses o años, para mantenerse fieles e inclusive ir al estadio a apoyarlos.

El caso de los tiburones ha sido comentado recientemente: el equipo no gana desde hace 31 partidos y de seguir el mismo camino podría igualar un negativo récord internacional. El caso del Cruz Azul pues ya todos sabemos que tiene 21 años sin ser campeón. Y que apenas en el último torneo cayó en la sexta vez consecutiva de no ganar una final.

Y entonces me hice esta reflexión: las penas del fútbol se parecen mucho a las penas del amor. Ambas te dejan sin ganas y te envuelve el desánimo. Por supuesto que existen diferencias. A veces son peores las penas del futbol, aunque duran mucho menos. Las del amor, por su parte, pueden durar toda la vida sin que uno lo sepa. Leí que un grupo de investigadores portugueses se dieron a la tarea de buscar el porqué de nuestro comportamiento tan pasional ante un partido de futbol.

Luego de una serie de pruebas, los especialistas llegaron a la conclusión de que cuando vemos un partido, nuestro cerebro libera dopamina, sustancia que junto con otros compuestos químicos nos provocan sensaciones de amor y pasión. La dopamina en particular, está relacionada con el placer, y es el neurotransmisor que desempeña un papel importante en los juegos de azar, el uso de drogas y también en el amor. Cuando nos enamoramos, la dopamina se libera, haciéndonos sentir eufóricos y energéticos.

Todas las pasiones humanas traen tanta dicha como penas. El futbol es pasión y es un estilo de vida para muchas personas de todas las edades. Según investigadores ingleses, que se dieron a la tarea de analizar una encuesta con alrededor de 32 mil respuestas, los aficionados sufrimos más de lo que disfrutamos viendo un juego de futbol. Nuestra felicidad dura apenas una hora si nuestro equipo gana un partido; pero cuando pierde la tristeza duplica el valor de la felicidad. Así que, aunque usted no lo crea, el futbol se parece mucho al amor. Se sufre y se disfruta intensamente.

Nos leemos la próxima y recuerden: “El amor se acaba, el fútbol no”.

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