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Llenar el tanque en Michigan cuesta más que nunca

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Editorial por Luis Molina

Llenar el tanque se ha vuelto a convertir en una calculadora.
Esta semana, el precio medio del diésel en Estados Unidos alcanzó los 6 dólares por galón por primera vez en la historia, según datos de la AAA.

Es un 63% más que hace un año. Y en Michigan, el impacto se siente más fuerte.
En el estado, el diésel ya promedia entre 6,15 y 6,54 dólares por galón.

En Grand Rapids, eso se traduce en más de 37 dólares extra por cada tanqueada para quienes dependen del diésel todos los días: repartidores, contratistas, agricultores y transportistas del oeste de Michigan.

No es solo un problema para quien maneja un camión. Todo lo que compramos en Grand Rapids llega en camión.

Cuando sube el diésel, sube el costo de mover alimentos, materiales de construcción, productos de Meijer, de los mercados del centro y de los negocios locales. El aumento en la bomba termina llegando al recibo del supermercado.
La gasolina regular sigue la misma ruta.

Mientras el promedio nacional se sitúa en 4,3 dólares por galón, en Michigan el promedio ya alcanzó los 4,76 dólares. En una región donde el auto sigue siendo indispensable para ir al trabajo, a la escuela y a la segunda chamba, ese incremento de casi 50 centavos en una semana pesa en el presupuesto familiar.

Michigan es un estado que se mueve sobre ruedas. Somos un centro logístico, manufacturero y agrícola. Cada vez que el precio del combustible rompe un récord, nuestra economía local lo resiente primero. El taller que hace entregas en Kentwood, la empresa de paisajismo en Wyoming, la familia que viaja diario por la US-131: todos hacen el mismo cálculo.

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La pregunta ya no es si el precio va a bajar mañana. La pregunta es cómo las familias y los pequeños negocios de Grand Rapids se adaptan a un costo de movilidad que parece haber encontrado un nuevo piso.

Buscar rutas más eficientes, compartir viajes, revisar el consumo y planear mejor las compras ya no es un consejo de ahorro, es una necesidad.
Porque al final, más allá de las gráficas nacionales, el precio del diésel no se mide en Washington o California. Se mide aquí, en Grand Rapids, galón por galón, cada vez que la bomba marca cero y vuelve a empezar.