Otro retraso en juicio de hispano que atropelló a mujer embarazada

Por Joel Morales

El Informador

GRAND RAPIDS, MI

joel@elinformadorusa.com

El caso de Javier Cano-Monarrez, de 34 años de edad, quien admitió haber atropellado a una mujer de 20 años en estado de embarazo en septiembre del año pasado y quien enfrenta tres cargos de delito grave de asalto con intento de cometer homicidio, de nuevo ha sido retrasado.

El mismo ha recibido poca cobertura afuera de lo que ha se ha publicado en El Informador, que fue el único medio de comunicación presente en su primera audiencia después del incidente, como en su última, pero podría tener consecuencias duraderas.

No por ser hispano, ni por haber atropellado de manera intencional a la mujer embarazada, pero porque había acudido a un centro de rehabilitación mental tres días antes del incidente y pedido ayuda, pero donde no fue aceptado, y hasta la fecha nadie ha aceptado responsabilidad por esto.

El viernes, 17 de noviembre, su abogada, Naesha Leys de Leys Law Offices P.C. en Grand Rapids, apareció en la Corte de Circuito 17 frente al juez Paul Sullivan, donde le pidió una de varias extensiones en el caso debido a que unos litigantes que estaban citados para aparecer no iban a estar disponibles por varias semanas.

El juez le concedió la extensión, diciendo que era una buena razón por hacerlo, pero la justicia para Cano-Monarrez, quien su hermano Jesús dice también es una víctima y quien ha estado encerrado en la Cárcel del Condado de Kent por 1 año y 2 meses, también ha sido retrasada.

En otra demora del procedimiento legal del hombre en junio del presente año, Leys presentó nueva evidencia en el caso que, de acuerdo con su hermano Jesús, fue la causa de que él cometiera el acto.

Leys introdujo la evidencia frente al juez Paul Sullivan el pasado viernes, 9 de junio, diciéndole que el acusado había sido inyectado con una droga cuando había ido a una agencia de salud mental para pedir ayuda. Cuando el juez le preguntó a la abogada si la inyección que se le había administrado era para lidiar con la esquizofrenia, la abogada le contestó que era afirmativo.

“La inyección se le fue dada en contra de su voluntad y poco después de recibirla, comenzó a demostrar reacciones peligrosas y a verse completamente diferente”, dijo Jesús Cano-Monarrez. “Yo fui testigo de todo, yo les supliqué que lo internaran, pero no quisieron y no nos dieron una razón por qué. Mi hermano no es una mala persona, es una víctima más en todo esto, nunca ha tomado, es una persona trabajadora, tiene un récord limpio y de manejar, no es peligroso, al contrario, es muy respetoso, simplemente que tuvo una reacción (a la inyección)”, agregó.

Fue en su primera audiencia frente al juez Michael J. Distel de la Corte de Distrito 61 en Grand Rapids, 10 días después de atropellar a Abigail Rubio Calzada, de 20 años, una mujer de 34 años y un niño de 1 año de edad que iba en una carriola caminando por la avenida Grandville SW, cerca de la calle Naylor, que se le ordenó se sometiera a un examen de competencia mental.

En diciembre del año pasado, Cano-Monarrez fue encontrado competente para asistir a su abogada en su defensa, pero desde entonces ha sido un retraso después del otro, y mientras el acusado, a quien el juez le negó fianza, sigue en la cárcel, el juez le ha ordenado que continúe tomándose sus medicamentos prescritos.

La mujer atropellada, Rubio Calzada, quien sufrió heridas a su cara, estómago, una cadera, y quien tuvo que ser sometida a una cirugía de emergencia para sacarle a su bebé puesto que estaba embarazada al momento del atropello, dio luz a un niño por nombre Jacob. La otra mujer sufrió lesiones no amenazantes de vida a un lado de su cuerpo y el niño recibió raspaduras a su cara.

El Informador continuará siguiendo este caso interesante de este hombre, que, por una u otra razón, parece haber sido olvidado por el momento.

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