Seis homicidios en Grand Rapids este año, ningún arresto en tres de ellos

Wesley Carroll, de 52 años, quien fue encontrado sin vida afuera de una casa en la cuadra 100 de la calle Putnam SW en Grand Rapids, y cuyo asesino huyó y aún no ha sido encontrado. (Foto cortesía: KCSD)

Por Joel Morales

El Informador

GRAND RAPIDS, MI

joel@elinformadorusa.com

Hasta la fecha en el 2017, han ocurrido seis homicidios en Grand Rapids, cuatro en marzo, otro en abril y el último el 5 de mayo en la avenida Grandville SW, en la que un hispano enfrenta cargos de homicidio abierto, asalto con intento de cometer homicidio y felonía en el uso de un arma.

El primero fue el 10 de marzo en la zona conocida como “Black Hills” y cobró la vida de Issac Miguel, un periodista/ columnista de 60 años de edad. Su compañero de apartamento ha admitido haberlo apuñalado.

Derin Michael Roy, de 24 años es acusado en la muerte de un hombre de 54 años, quien murió de una herida de bala en la cuadra 600 de la calle Letellier SW el 19 de abril.

Sin embargo, en tres de los homicidios, el 18 de marzo en el que una mujer de 50 año de edad fue acribillada cerca de la calle Bridge y la avenida Lincoln; el 20 de marzo en el que una joven de 18 años recibió un tiro de bala a su cabeza en la cuadra 800 de la avenida Kalamazoo; y el 30 de marzo en el que un hombre de 52 años fue encontrado muerto afuera de una casa en la cuadra 100 de la calle Putnam SW, la policía no ha hecho ningún arresto.

Esto implica que tres asesinos caminan las calles y vecindarios de la ciudad de Grand Rapids con toda libertad, y que los residentes de los mismos corren el riesgo de enfrentar todavía otra tragedia si no son aprendidos lo más pronto posible.

El Informador, que estuvo presente en las escenas de muerte, visitó de nuevo los vecindarios de las escenas de crimen el miércoles, 10 de mayo, donde hablamos con algunos residentes sobre los homicidios y la falta de la policía en dar con el paradero de los responsables.

“El hombre que fue encontrado muerto aquí (Wesley Carroll), me robó la batería de mi carro, unas herramientas y $25, pero creo que era un hombre decente y no merecía la muerte”, nos dijo Francisca Quiñones, de 45 años de edad, residente de Grand Rapids y originaria de Tepehuanes, Durango, México. “Estaba supuesto a arreglarme mi vehículo, pero se llevó la batería, las herramientas y el dinero y se desapareció”, agregó.

La mujer también nos mostró el porche de una propiedad que al momento no tiene alquilada en la cuadra 100 de la calle Putnam SW, donde dijo el hombre y su mujer se habían estado quedando sin su consentimiento, antes de tomar refugio sobre otro porche de una casa al cruzar la calle y donde el fallecido fue encontrado sobre el suelo, víctima de herida de un arma larga.

Frente a la casa ubicada en el 840 de la avenida Kalamazoo SE, donde Kiara Carter, una madre soltera de 18 años de edad con un bebé de 1 año, murió como resultado de una bala a su cabeza, hablamos con una mujer por nombre de “Jazz”, de 34 años de edad, quien nos dijo que piensa que la policía debería estar haciendo más para traer a los responsables a la justicia, tanto por la joven que perdió la vida, como para su familia y para que la persona que la mató sea castigada.

“Es raro que desde que la joven fue asesinada, la policía no ha regresado para preguntar si hemos oído algo sobre su muerte”, nos dijo la mujer. “De hecho, no he escuchado a nadie hablar de su muerte, ni de su funeral y como que todos han regresado a su rutina normal”, agregó.

Cuando le preguntamos, qué era ese normal, respondió, “A festejar”, que fue lo que la policía le dijo a los medios de comunicación en la escena la noche del 20 de marzo que ocurría cuando Carter perdió la vida. De acuerdo con las autoridades, había más de 15 personas en una fiesta en la casa, y que cuando llegó la policía, todas huyeron excepto una.

También visitamos el lugar donde murió Laurie Kay Lundeberg, de 50 años de edad, el 18 de marzo, en la avenida Lincoln NW, a la este de la calle Bridge, quien fue descrita por sus vecinos como una persona muy buena, quien siempre saludaba y que siempre quería ayudar. Tocamos en la puerta de la casa donde vivía, pero nadie nos contestó.

A las 6:30 de la tarde, el miércoles, 10 de mayo, encontramos a un grupo de personas que oraban cerca del sitio donde D’Andre Bullis Sr., de 23 años de edad, murió. Esta fue la última persona en morir en un homicidio el pasado viernes.

Israel Alvarado, de 37 años de edad, quien vive en la ciudad de Wyoming y es originario de Baja California, México, nos dijo que parece que la comunidad se ha acostumbrado a los homicidios, que para unos es la norma y que otros son indiferentes a los mismos.

“Necesitamos organizarnos, involucrarnos, salir a la calle, saludar y conocer a nuestros vecinos, y no aceptar el estatus quo”, dijo Alvarado. “Necesitamos conectar a la gente con otros, acercarnos a la asociación de vecindarios Roosevelt y colaborar con las escuelas y ser intencionales. Esta comunidad tiene mucha potencia y mucho que ofrecer”, agregó.

Un grupo de personas oran cerca del lugar donde D’Andre Bullis Sr., de 23 años de edad, murió el pasado viernes, 5 de mayo, en la avenida Grandville SW, de una herida de bala. (Foto: Joel Morales/ El Informador)
Laurie Kay Lundeberg, de 50 años de edad, quien fue encontrada muerta el 18 de marzo y cuyo asesino aún no ha sido encontrado. (Foto cortesía: Facebook)
Israel Alvarado, de Wyoming, quien dice que parece ser que algunas personas en la comunidad se han acostumbrado a los homicidios, que los mismos se han hecho la norma, y que aún otros son indiferentes a los mismos, cerca del sitio donde la última víctima de un homicidio murió en la avenida Grandville SW, el pasado viernes. (Foto: Joel Morales/ El Informador)
Francisca Quiñones, de Grand Rapids, señala en dirección del porche de una de sus propiedades en la cuadra 100 de la calle Putnam SW, donde dijo que el fallecido Wesley Carroll y su esposa, quienes no contaban con un techo, se quedaban sin su permiso antes de su muerte, el miércoles, 10 de mayo. (Foto: Joel Morales/ El Informador)
: Kiara Carter, de 18 años, quien murió de una bala a su cabeza el 20 de marzo y quien cuyo asesino aún camina las calles de Grand Rapids libremente. (Foto cortesía: Facebook)
Un mensaje en una ventana de la casa donde vivía Laurie Kay Lundeberg, quien tenía una pasión por los pájaros, que dice, “En caso de emergencia, favor de salvar a nuestras cacatúas, papagayos y gatos”, el miércoles, 10 de mayo. (Foto: Joel Morales/ El Informador)

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