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El calor está peor que nunca, las olas de calor y la sequía van de mal en peor

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Opinión Por Hector Loya

Al leer las noticias durante las últimas semanas, o simplemente al salir a la calle, se puede tener la sensación de que algo está mal con el clima. Una ola de calor tras otra ha azotado a varias partes del planeta.

La pregunta en la mente de todos es si esta racha de calores extremos está causada por el cambio climático. Por un lado, la respuesta es un claro sí: el cambio climático introduce más calor en la atmósfera, lo que provoca directamente altas temperaturas e indirectamente aumenta la intensidad de las tormentas al permitir que el aire contiene más vapor de agua.

Las olas de calor han ocurrido en el pasado, pero el cambio climático está haciendo que las olas de calor sean más largas, más extremas y más frecuentes.

En algunos lugares de México y de EEUU la sequía se ha intensificado a tal grado que lagos y presas se han secado por completo y grandes ciudades se encuentran al borde del colapso por la falta de agua.

Puede parecer exagerado pero la situación es agravante ya que también la salud se ve en juego. Muchos problemas de salud y muertes han sido relacionadas con las olas de calor.

Pero esto se puede prevenir. Por ejemplo, las personas pueden aprender las señales de advertencia de las enfermedades relacionadas con el calor, beber más agua cuando hace calor y mantenerse fresco con ropa liviana, duchas y aire acondicionado, si está disponible.



Las comunidades también pueden tomar medidas para reducir los impactos de las olas de calor y proteger a las poblaciones vulnerables. Por ejemplo, las ciudades pueden ofrecer centros comunitarios de enfriamiento, advertir al público cuando se avecina una ola de calor y mejorar la infraestructura para evitar cortes de energía y garantizar el acceso al agua.

El efecto de la isla de calor urbana se puede reducir utilizando pavimentos fríos, aumentando la cobertura de árboles y vegetación y haciendo cambios en los techos de los edificios para que no absorban el calor.

Las personas también pueden contribuir, por ejemplo, haciendo que sus hogares sean más eficientes energéticamente, de modo que se necesite menos energía para la calefacción y la refrigeración.

A largo plazo, hay medidas que podemos tomar para reducir el calentamiento global y sus impactos en la sociedad, incluida la intensificación de las olas de calor, que comienzan con reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La solución está en nuestras manos solo hay que tomar la decisión y evitar que esto siga empeorando. 

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