Una herida que sigue doliendo

Editorial por Héctor Loya

n la semana se cumplió un aniversario más del atentado terrorista contra las Torres Gemelas en New York y en el Pentágono en Washington, un ataque contra los Estados Unidos que cobró la vida de un sin fin de personas que iban tanto en las aerolíneas como de los edificios colapsados.

Como cada año se conmemora con dolor esta fecha histórica para el país de las barras y las estrellas con la fecha del 9/11 y con una bandera a media asta en honor a los caídos de ese día.

Ese día se vivió un atentado sin precedentes que marcó una herida en la población norteamericana, herida que nunca sanará, misma que no solo les afectó a ellos sino también a los miles de indocumentados que viven en el país, y al decirlo no es porque sea de manera directa ya que al sufrir un atentado de tales magnitudes al gobierno no le queda de otra más que redoblar esfuerzos y reforzar su seguridad en todas sus fronteras, medios de transporte y en espacios públicos, situación que no favorece a los inmigrantes ya que son presa fácil de los arrestos.

Desde entonces no ha vuelto a suceder un ataque como este, tal vez si ha habido masacres y tiroteos que han trascendido a nivel internacional pero diferente en su modo de operación, en fin la herida ya quedó marcada de manera profunda y año con año la recordamos con tristeza.

El daño fue para todos y el precio muy alto mismo que siguen pagando los que no tienen la culpa, cientos de inmigrantes que vienen al país no para hacer actos de terrorismo sino para buscar oportunidades para una vida mejor.

Simplemente es increíble como un grupo terrorista puede causar tanto daño en todos los ámbitos de la vida de un país, acciones que están condenadas y desaprobadas porque nadie tiene el derecho de atentar contra la vida y contra los derechos de las personas.

Honor para las personas que perdieron la vida en esta fecha y un recuerdo de ellos como personas de bien que murieron a causa de las ambiciones y malas acciones de hombres que no tenían respeto ni dignidad por la vida humana.

¡Descansen en paz, su recuerdo vivirá para toda la eternidad!

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