Caso de la vida real

Por Miguel Ángel / El Informador

WYOMING, MI.- Saludos amigos informados de El Informador. Un fichaje mal anunciado, un presidente de Federación buscando venganza y un país que teme por la supervivencia de su equipo.

Pareciera un guion de la próxima película de Kuno Becker, pero en esta ocasión, como diría doña Silvia Pinal, “es un caso de la vida real”, es la historia de España en Rusia 2018.

A unas horas de arrancar el Mundial de futbol conocimos una noticia que sacudió al mundo del fútbol.

España decidió destituir a su director técnico Julen Lopetegui tras hacerse público que la próxima temporada será el técnico del Real Madrid.

El presidente de la Real Federación Española de Futbol, Luis Rubiales, declaraba que esto es inaudito. Es una barbaridad. Es un insulto. Es…

Espérenme tantito:

Ustedes tranquilos y yo nervioso.

Y es que Lopetegui no es el primero ni será el último director técnico que llega a un acuerdo con un club siendo seleccionador nacional. Las formas importan, pero están lejos de llevar a la deriva a todos los involucrados.

Vaya, todo ese pesimismo que se muestra por este movimiento debería solamente quedar en eso, una palabra, ya que en otras ocasiones bajo circunstancias similares las cosas no salieron tan mal.

En la Eurocopa del 2008, justo antes de las semifinales, el entrenador de la Furia, Luis Aragonés, dio a conocer que al terminar el torneo se convertiría en el nuevo estratega del Fenerbahçe de Turquía y nadie se escandalizó.

Unos días después, España ganó el título dando inicio a la época dorada del futbol ibérico.

Otro ejemplo más reciente nos traslada a unas semanas del arranque de Brasil 2014, cuando el Manchester United anunció que Louis Van Gaal iba a ser el nuevo entrenador de los “red devils” al finalizar su participación con Holanda en la justa veraniega.

Lejos de perjudicar al combinado de los Países Bajos, aquella selección hizo un gran papel en el Mundial alcanzando las semifinales, donde finalmente cayeron en penales ante la Argentina de Lionel Messi.

Y cómo olvidar el caso de Antonio Conte, al que el Chelsea de Inglaterra oficializó como nuevo entrenador en el 2016 pese a que todavía estaba al frente del combinado Italiano en la Eurocopa.

Los Azzurri llegaron a los cuartos de final, donde cayeron en la tanda de penales ante Alemania. Una vez más, en ningún momento existió gran preocupación por el hecho de que Conte ya tuviera equipo para la siguiente temporada.

En conclusión, las formas podrán no ser las correctas, pero de ninguna manera terminan sentenciando el éxito deportivo de los equipos y/o selecciones. Nos leemos la próxima semana y recuerden, “Ser grande no es cuestión de tamaño sino de actitud”.

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